Comprender para crecer y convivir: ¿por qué no pensamos igual?
Dicen que la UNIÓN hace la FUERZA, pero la unión no es eliminar lo diferente (nos quedarámos solos y más debilitados) es crear puntos de encuentro, y que esos diferentes puntos de vista nos ayuden a tener una visión más global y mejorada. La Unión Europea, los Estados Unidos de América y la OTAN son ejemplos de Unión entre diferentes para conseguir ser más fuertes. España, y casi todos los países también, son también unión de otras regiones y estos a su vez de ciudades y pueblos diferentes. Además en cada uno de estos grupos, incluso en los más pequeños, tampoco hay igualdad de pensamiento, sino más bien diferencias, muchas son similares a nivel global ya que parten del instinto humano de supervivencia, que es el origen de las diferencias.
La irritación nace muchas veces de la incomprensión
En ocasiones nos invade cierta irritabilidad cuando observamos a persona con comportamientos o formas de pensar muy diferentes o incluso que parecen claramente contrarias a las nuestras, especialmente si sus decisiones influyen directa o indirectamente en nuestra vida y las sentimos incluso peligrosas para nosotros. Nos cuesta entender por qué ven el mundo de forma tan distinta a la nuestra, y con facilidad llegamos a pensar que quienes opinan diferente son un serio problema colectivo.
Sin embargo, rara vez nos detenemos a reflexionar con perspectiva. Esa incomprensión genera tensión, desgaste emocional e incluso odio que además afecta negativamente a nuestra salud. Comprender mejor las razones de fondo de la diferencia no implica renunciar a nuestras convicciones, pero sí puede ayudarnos a aceptar que existen, y deben existir, otras miradas sobre la realidad que nos ayuden a no quedarnos en nuestra visión parcial.
La diversidad no es un fallo: es una ventaja evolutiva
Si observamos la naturaleza, vemos que la evolución no produce copias idénticas. Al contrario, favorece la diversidad. Las especies sobreviven porque presentan variaciones que les permiten adaptarse a entornos cambiantes. Esa capacidad de adaptación ha sido clave también en el ser humano, cuya fortaleza no reside en la uniformidad, sino en la pluralidad de capacidades, experiencias y formas de pensar.
La diversidad no es un fallo del sistema humano: es uno de sus mecanismos de supervivencia. En los grupos donde existen distintas perspectivas, se analizan mejor los problemas, se valoran más opciones y se toman decisiones más sólidas. La diferencia, bien gestionada, fortalece.
Estabilidad y cambio: dos impulsos necesarios
A lo largo de la historia, las comunidades humanas han mostrado siempre esa dualidad entre quienes priorizan la estabilidad (conservadores) y quienes impulsan el cambio (progresistas). Unos tienden a proteger lo que funciona y ofrece seguridad; otros buscan explorar nuevas soluciones cuando el entorno evoluciona. Ambas actitudes han permitido avanzar sin perder cohesión, y ambas siguen presentes hoy en nuestras sociedades. También hay que destacar que aunque casi todos tenemos una tendencia mayor o menor hacia uno de estos dos impulsos, también tenemos esa sana dualidad en nosotros mismos y para la toma de muchas decisiones valoramos ambos puntos.
El problema surge cuando olvidamos que esas diferencias no nacen de la mala intención, sino de distintas formas de interpretar la realidad. Cuando convertimos la discrepancia en enfrentamiento, dejamos de escuchar y empezamos a reaccionar negativamente. Es entonces cuando la convivencia se resiente, si no se para y se estimula el extremismo la violencia puede llegar y crecer, llegando incluso a extenderse de forma general.
Una prueba de esto puede verse en colectivos como el nuestro, en el que a pesar de que tenemos muchos valores y puntos de vista comunes, también tenemos otros diferentes, incluso enfrentados para defender los mismos valores comunes.
Comprender no es ceder, es fortalecer la convivencia
Queremos reflexionar sobre las distintas maneras de pensar, no para convencer a nadie de nada, sino para comprender mejor por qué existen las opinionees diferentees y qué papel cumplen. Entender al otro no significa darle la razón, pero sí reconocer que detrás de cada postura suele haber una lógica, una experiencia, una postura legítima dentro de uns sociedad deemocrática que decide reesolver las diferencias hablando, votando y respetando en vez de con violencia.
Si logramos escuchar con más calma y analizar con más perspectiva, quizá descubramos que la diversidad de pensamiento no es una amenaza, sino una oportunidad para aprender, mejorar nuestras decisiones y fortalecer la convivencia.
En próximos artículos abordaremos este tema desde distintos ángulos, incluyendo el psicológico y el científico, para quienes deseen profundizar más en cómo se forman nuestras ideas y por qué reaccionamos de forma diferente ante la incertidumbre, el cambio o la seguridad.