El Ejército de Tierra ante el reto de los drones:
protección, desarrollo y capacidad ofensiva
La proliferación de drones en los conflictos actuales ha cambiado de forma radical el modo de combatir. Lo que hace apenas unos años era un apoyo puntual de reconocimiento se ha convertido en un elemento decisivo en el campo de batalla, capaz de detectar, vigilar, atacar y saturar defensas a muy bajo coste. Conscientes de esta realidad, las Fuerzas Armadas españolas, y en particular el Ejército de Tierra, están dando pasos firmes para adaptarse a este nuevo escenario operativo.
En este contexto, el Ejército de Tierra ha iniciado una reflexión profunda sobre cómo mejorar sus capacidades para hacer frente a la amenaza que suponen los sistemas aéreos no tripulados, tanto en misiones en territorio nacional como en operaciones en el exterior.
Una amenaza accesible, persistente y difícil de detectar
Los drones actuales presentan una combinación especialmente compleja para cualquier fuerza terrestre: son pequeños, baratos, fáciles de adquirir y operar, y pueden emplearse tanto de forma individual como en grupo. Además, muchos de ellos utilizan tecnologías comerciales que dificultan su detección por los sistemas tradicionales de defensa antiaérea.
Esta realidad obliga a replantear los conceptos clásicos de protección de fuerzas y de infraestructuras críticas. Ya no se trata únicamente de defenderse de aeronaves convencionales, sino de detectar amenazas de baja cota, baja velocidad y firma reducida, que pueden aparecer de forma súbita y desde múltiples direcciones.
frente a una amenaza cada vez más común.
Hacia una defensa antidrón integral
La respuesta del Ejército de Tierra pasa por desarrollar una defensa antidrón en capas, combinando diferentes tecnologías y procedimientos. El objetivo es cubrir todo el ciclo de la amenaza: detección, identificación, seguimiento y neutralización.
Entre las capacidades que se están evaluando y potenciando destacan:
- Sensores avanzados, tanto activos como pasivos, capaces de detectar drones de pequeño tamaño.
- Sistemas de mando y control que integren la información procedente de distintos sensores y permitan una respuesta rápida y coordinada.
- Medidas de neutralización, incluyendo soluciones cinéticas y no cinéticas como la guerra electrónica.
- Apoyo de la inteligencia artificial para reducir tiempos de reacción y facilitar la toma de decisiones.
Este enfoque integral busca no solo proteger a las unidades desplegadas, sino también garantizar la seguridad de bases, convoyes y puntos sensibles
Industria, innovación y adaptación operativa
Uno de los aspectos más relevantes de este proceso es la colaboración con la industria tecnológica y de defensa. El Ejército de Tierra está explorando soluciones desarrolladas tanto a nivel nacional como europeo, con especial interés en sistemas modulares, escalables y fácilmente integrables en las estructuras actuales.
Estas capacidades se están poniendo a prueba en ejercicios y actividades de adiestramiento, donde se evalúa su eficacia en escenarios realistas. Las lecciones extraídas permiten ajustar procedimientos, mejorar la interoperabilidad entre unidades y avanzar en la futura doctrina de empleo.
España avanza también en el desarrollo de drones de ataque
Paralelamente al refuerzo de las capacidades defensivas, España está dando pasos significativos en el desarrollo de sistemas aéreos no tripulados con capacidades ofensivas y de apoyo al combate. El objetivo es dotar a las Fuerzas Armadas de plataformas propias que permitan actuar no solo en misiones de vigilancia y reconocimiento, sino también en escenarios donde sea necesario proyectar fuerza de forma precisa y flexible.
Entre los programas más relevantes destaca el desarrollo de un dron táctico de altas prestaciones concebido para operar de manera autónoma o integrada con otras unidades, con gran autonomía, capacidad de carga útil y aptitud para actuar en entornos complejos. Este tipo de plataformas permitirá ampliar el abanico de misiones, desde el reconocimiento profundo hasta el apoyo directo a la maniobra terrestre.
Además, el impulso industrial asociado a estos programas refuerza la soberanía tecnológica nacional y facilita la integración de futuras capacidades, como municiones merodeadoras o sistemas cooperativos entre drones, cada vez más presentes en los conflictos modernos.
Lecciones de los conflictos recientes
La experiencia de los conflictos recientes ha demostrado que quien no se adapta rápidamente al uso masivo de drones queda en clara desventaja. El dominio del entorno aéreo a baja cota, tanto en defensa como en ataque, se ha convertido en un factor clave para el éxito de las operaciones militares.
La combinación de capacidades antidrón con el desarrollo de drones propios de ataque y apoyo refleja una visión realista y orientada al futuro, alineada con los desafíos que plantean los escenarios operativos actuales y con la necesidad de contar con unas Fuerzas Armadas modernas, flexibles y preparadas.
Ampliación de información
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