LOS EFECTOS DE UNA GUERRA ABSURDA Y SIN SENTIDO.

marzo 16, 2026


Guerras absurdas

La tarde en Tiro, se presentaba distinta que otras tardes de finales del invierno, llegaban noticias de los ataques a los que Beirut estaba siendo sometido, por el país vecino. Decían que para acabar con los milicianos de Hezbollah, pero en esos bombardeos mueren gentes que nada tienen que ver con la milicia. Como un sacerdote católico, al que le habían pedido sus servicios.

Por la amplia avenida del bulevar paralelo a la playa bañada por el Mediterráneo, próxima a las ruinas del templo romano, caminaba un hombre preocupado, por todo lo que estaba ocurriendo.

Se sentó en una roca del rompeolas, el mar estaba en calma, las tenues nubes blanquecinas, le daban un color plateado a las aguas. En una esquina de la arena, estaban un grupo de personas, hacían corrillos comentando tal vez las ultimas e inquietantes noticias que los noticieros radiofónicos comentaban sobre los acontecimientos.

Guerras absurdas

Algunos niños, ajenos a lo que los mayores hablaban, jugaban con sus risas infantiles en la arena a perseguirse unos a otros con bulliciosos gritos.

Unos altavoces dejaron oír una estrepitosa sirena, sin duda era una alerta, pero nadie preveía que apenas un par de minutos después, se iba a sentir un silbido creciente y el impacto de un misil en la arena, próximo a donde estaba el grupo de personas. La explosión fue tan tremenda que hizo levantar al hombre de su asiento como si tuviese un resorte, a esta sucedieron gritos, fuego, humo y la arena se empezó a teñir de roja sangre.

¿Por qué, qué peligro representaban estas personas? En el suelo, quedó uno de los niños hecho un guiñapo de ropas quemadas, mientras la sangre las iba cubriendo. Un nuevo silbido y una nueva explosión, impactó en una parte de las ruinas del templo romano, por fortuna sin alcanzar a nadie. Pero la ciudad se sumó en un caos, gentes que gritan y corren de un lado para otro. Es el tremendo shock producido por la guerra.

JOSE MOORE - Visita su blog EL CEDRO DEL GOLÁN